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29 agosto 2010

La diferencia

Hace unos días en clase uno de mis maestros hablaba sobre que nos caracterizaba como jóvenes y menciono dos cosas que me han dejado pensando.

La primera característica es que somos disidentes: poco nos importa y si nos importa, nos importa poco. Esta afirmación se nota en la mayoría de problemas sociales del país: la basura, las inundaciones a causa de lluvias, problemas medio ambientales e inclusive en la seguridad.

A la larga nos hemos ido conformando con el ambiente en el que vivimos, un ambiente contaminado e inseguro donde ya todos viven bajo la ideología: “nadie es confiable, nadie es honrado”. Nos hemos acomodado a vivir en un país sucio, ver basura tirada en la calle no nos incomoda y mucho menos nos preocupa, quizás preferiríamos que las calles estuvieran limpias y por eso le reclamamos a los alcaldes o al presidente antes de tomar cartas en el asunto.

Por si esto fuera poco, nos hemos acomodado a vivir en un país corrupto y violento, “no me importa si incendian un bus, si matan a un joven por la camisa que ocupa, mientras no me afecte a mi o a mis seres queridos, que se maten aquellos”. Ya no es una novedad que cualquier persona que conozcas resulte ser una persona avariciosa o corrupta y mucho menos que uno de tus seres queridos sea victima de la renta o de los marosos.

Nos hemos acomodado a la violencia de tal manera, que sabemos que es parte del cuerpo policial y del gobierno que nadie se inmuta al respecto, “es algo natural”, “lo más común” y es tan triste.


La segunda característica fue: “no tienen metas en el país”, aun cuando esto es algo que todos sabemos, es rara la vez cuando alguien se atreve a decirlo en voz alta. Sin duda es uno de los problemas y resentimientos fundamentales que no solo los jóvenes poseen, sino, casi todos los salvadoreños.

Mi profesor decía, “este es el país que nos ha tocado, en este nacimos” pero hay muchas personas que no tienen esta mentalidad y muchas veces cegados por la posibilidad de obtener cosas materiales que no obtuvieron en abundancia o con basta calidad, sacrifican todo (incluyendo su propia vida) y deciden irse, mientras que aquellos que se quedan pero conservan esta ideología, ven las cosas como un “para mientras”, una parada momentánea mientras algún familiar los llama y les diga que se vayan a dicho país.

Yo nunca he tenido ideas de irme a otro país y siento que esas personas (a las que no les importa nada o que se van de su pais por "falta de oportunidades") tienen una perspectiva incorrecta, sin embargo tras analizar esto me di cuenta que a pesar que yo (así como muchos otros jóvenes que no necesariamente son de las 5 familias mas ricas del país) poseo una gran educación y un acceso directo a numerosos privilegios que una considerable cantidad de jóvenes no poseen, yo tampoco tengo una meta clara en este país.

Se que mi campo de posibilidades debería ser mas amplio que la de estos jóvenes, pero yo me encuentro como ellos, sin una visualización clara de lo que en 5 años hare y me di cuenta que quizás este no sea el problema en si, sino, la mentalidad que tenemos en cuanto a la vida, el destino y el futuro, así como el optimismo y la pro actividad con la que buscamos el futuro.


El Salvador es un país con muchas debilidades, con muchos “contras” pero depende de nosotros y de nadie mas cambiarlo, depende de nuestro cambio de actitud, de que estemos consiente de lo que de verdad es un problema, que dejemos de quejarnos o pedir lastima y que seamos hoy actores y creadores del país del que unos huyen y otros se apenan.

Es por esto que se lo que me diferencia de estas personas: Que soy yo la que debo crear mi destino, que lo construyo día a día, que mis posibilidades las construyo hoy y que dependen de mi y no de nadie mas.

Quizás sea lo correcto tener un plan de vida o fijarse en una meta en el país, pero a falta de esto yo tengo el optimismo de no decir: “¡BASTA! en El Salvador se acabo la falta de compromiso, la falta de productividad, la falta de trabajo. Yo soy un joven, yo soy el porvenir y el futuro que tengo por delante lo construyo yo. Yo soy el creador de oportunidades que no solo me benefician a mí sino a todos los que con ayuda de las virtudes deseen construir un mejor país. Nadie podrá detenerme, porque no importa cuantas veces caiga, soy joven y tengo la fuerza, el ímpetu y la voluntad de levantarme para mejorar El Salvador”

25 junio 2010

¿Son los salvadoreños humanos?

La pregunta real de "Quien quiere ser millonario".

Varios días han pasado después de la quema del microbús con personas adentro y poco o nada se ha hecho al respecto. El miércoles el presidente hablo sobre como denunciaba el hecho, como la policía en menos de 24 horas había capturado 8 sospechosos, pero ayer jueves; los jueces, representantes del sistema judicial dijeron: "que se le enfrié la cabeza al presidente, que lo que hace no es lo correcto”.

Yo como persona random de la sociedad me pregunto: ¿"Que se le enfrié la cabeza"? ¿Denunciar un acto terrorista es tener la cabeza caliente? ¿Hacer una búsqueda de 24 horas y encontrar 8 sospechosos es tener caliente la cabeza?
Que alguien me diga de qué hablaban ellos... pero que antes me diga, ¿Por
qué ellos ejecutores de justicia tienen que dar su opinión personal? ¿Donde queda la época profesional? En que planeta están ellos para no caer en cuenta que siendo jueces no pueden dar su opinión personal, puesto que no hablan por si, sino, por el sistema judicial.

El Miércoles, Nacho Castillo entrevisto al Fiscal General de la República, quien cometió un gran error de RRPP al decir mas de una vez "no le podría contestar/asegurar eso" (¿que acaso no es el un Fiscal y por ello debe estar enterado de toda la manera de actuar y funcionar del sistema que tanto representa? De ser así… ¿Cómo es que defiende los intereses del estado?)

Yo creo que el problema básico de nuestro país, aparte de ser nosotros un pueblo pasivo y mediocre, es que los políticos no representan al pueblo. Si bien, tenemos una forma de gobierno representativo y democrático, dado que las personas que elegimos como representantes políticos se hacen una votación. Estas personas electas exactamente ¿que representan de nosotros?

Desde que tengo memoria, han sido los mismos rostros en el gabinete electoral, y quizás en unos 10 años, los nuevos rostros han sido menos de 10. ¿Que significa esto? Que hemos pagado salarios de las mismas personas; que estas personas hoy en día guardan una inmensa cantidad de dinero; que se han acomodado al puesto que tienen... y al final, que juegan sus cartas velando por sus intereses personales siendo esto parte del problema fundamental de porque no se resuelven los problemas sociales, es decir, ELLOS NO CONOCEN LOS PROBLEMAS SOCIALES.

Tras los hechos vandálicos del domingo por la noche, fin de semana que se cerro con mas de 40 muertos en dos días, los políticos salieron hablando de "causas de la pobreza" y decían: "es un problema estructural, es un problema que se viene arrastrando hace 20 años, es ligado a la sociedad excluyente, es consecuencia del elitismo" y mas blah.. blahh blahh...

La pobreza es un problema aquí y en todo país tercermundista, pero en si, la pobreza no tiene una conexión directa con la violencia. Al afirmar esto, afirmamos que la gente pobre no conoce los valores, quiere cosas fáciles y no le importa matar a 50 personas por... Es aquí donde nos hacemos la pregunta ¿Por que una persona pobre robaría? Lo mas obvio de contestarnos es, roban para adquirir y poder accesar a las necesidades básicas que no alcanzan a cubrir.

Si toda esta teoría de la que hablan los políticos fuese cierta es de preguntarnos ¿Que clase de persona mata a otra persona para poder tener acceso a una necesidad? o mas bien ¿Que clase de persona mata a su igual para poder tener acceso a una necesidad? Por que si bien, como todos los políticos plantean, la violencia causada en la pobreza es por necesidad y una sociedad excluyente, las principales victimas de esta violencia son las personas de la misma clase social que el criminal.

Esto por lógica nos dice que: estas personas no tienen valores, ni ética y que mucho menos son humanos. En mi criterio, la pobreza no es la causa de la violencia, sino la perdida de valores, la deshumanización que nosotros tenemos. Nosotros como miembros de la sociedad, nos hemos ido lentamente acomodado... desde hace unos 10 años, los índices de criminalidad han aumentado lentamente hasta llevarnos a que por día existan entre 7 y 9 personas asesinadas y que al finalizar un año existan 4,000 salvadoreños muertos.

Y ese es el problema, que nosotros nos hemos acomodado... porque claro "somos el segundo país mas violento de América latina, no el primero". Es de preguntarnos ¿Cuanto tiempo falta para que seamos el país mas violento? Si los hechos nos indican que en 5 años los índices se han alzado, que hoy hay unos 5 secuestros al mes, y sobre todo que la impunidad es la patrona del país.

Si nosotros como país, como ciudadanos en contacto con la realidad y la violencia ascendente nos hemos acomodado, no es difícil responder porque los políticos y gobernantes no hacen nada por ponerle fin a la violencia; porque ellos nunca han sido victimas directas de la violencia; porque ellos no conocen cual es la psicosis de subirse a un bus, que se les pida la renta, que secuestren a sus hijos o que los maten por no querer ser pandilleros o darles una moneda. En nuestro país los que menos saben de problemas sociales son los que nos representan políticamente.

A los políticos les importa algo claro y sencillo, los votos y su imagen publica. El problema de la violencia para ellos consta de dos factores: "si hago las cosas 'bien' y muestro interés en las próximas elecciones veré el resultado" y "las organizaciones y tratados internacionales me están exigiendo hacer las cosas". Ganas me dieran de decir, "aparentemente" carecen de sentido humano, de valores y de ética. Pero no, contrariamente, con profunda tristeza lo puedo asegurar porque mientras ellos se lanzan "la papa caliente" entre ellos; mientras pasan diciendo que las leyes son inconstitucionales; mientras organizaciones de los "los derechos humanos" pelean por los derechos de los sospechosos y pandilleros y no por los de la sociedad; mientras ellos deciden darse vacaciones y no ir a la asamblea; mientras ellos hacen sus jugadas debajo de la mesa; mientras ellos velan por sus intereses; mientras ellos luchan por mantener su fachada con dinero del pueblo subyugado; mientras los jueces opinan y le dicen al presidente que se le enfrié la cabeza... una persona muere.

Lo que este país necesita es recuperar la sensibilidad, la solidaridad... El motivo de la política es regular y dar las pautas para una paz social, para que todos vivamos respetándonos, pero estar en este país ya no es vida... que yo tenga miedo de salir a la calle no es vida... que yo o mi prójimo sea uno de los 7 que mueren diariamente no es vida y menos será paz social. Si cada uno se dedicara a solidarizarse y hacer su trabajo seria un país muy diferente al que veo hoy.

¿Cuanto se va a esperar para que exista paz social? Yo siento que es más factible que se empiece armar el país, como sucede en ciertas zonas de México y Colombia a que exista tranquilidad. Cuando uno de sus cercanos (Sres. del gobierno) sea “uno mas…” quizás piensen a tomar en serio el asunto y a la vez quizás sea demasiado tarde.

24 junio 2010

Uprising

"La paranoia va a reventar, Las transmisions de relaciones publicas dicen que ellos trataran de empujarnos a las drogas, mantenernos tontos esperando que nunca veamos la verdad a nuestro alededor, asi que vamos.

Otra promesa, otra escena, otro paquete para no mantenernos atrapados en la codicia con todos los planes de planificacion territorial envueltos alrededor de nuestras mentes y un sin fin de burocracia que mantiene la verdad encerrada, asi que vamos!

No nos forzaran y no nos degradaran. No nos controlaran y nosotros seremos victoriosos.

intercambiando el control mental, dejemos que la revolucion tome su cambio. Si puedars apretar el boton en tu mente y abrir tu tercer ojo notarias que no tenemos porque sentir miedo de morir.

Levantate, toma el control, es tiempo que los poderosos tengan un ataque al corazon. Tu sabes que su tiempo esta lllegando al fin. Unamonos y veamos nuestra bandera ascender."

Muse.

22 junio 2010

xxiii

Y asi se olvidaran de ti,
se olvidaran de todos,
nadie quedara pero ni en un vago recuerdo.

Hemos pensado que hemos pensado,
porque yacemos muertos,
caminamos muertos,
y ni siquiera anhelamos a vivir.

Todos somos muertos,
Y si lo se con certeza, es porque los muertos no anhelan,
no saben de solidaridad, no saben de amar.

Y mientras más habla,
más se queja y más llora...
Pero nada hace, por que ni ora.

Y aun orando, no sabe a quien reza,
por quien ora y menos por quien llora;
por que no se recuerda...

Y lo se con certeza porque los muertos no recuerdan…

xxii

Así como todos ellos denuncian, yo les denuncio…
Les denuncio por dormir cuando su país les necesita,
por permitir el crimen perfecto,
por ser la célula que no pelea el cáncer, sino lo permite.

Les denuncio por los cientos de almas,
por los actos vandálicos que asolapan.
porque no solo es malhechor el que criminaliza
sino también el que permite,
Y que en ese minuto, esta consiente
Y esta tan consciente pero tan muerto…

Todos son victimas de fatalidad, de la ley accidental;
pero el karma esta ahí, sumándose…
viéndonos desde el rincón,
esperándonos en la esquina.

Y Cuando pensemos que estamos libre de carga,
galopante será el momento de ida,
en un instante, en un momento,
sin conciencia ni equipaje…
sin misericordia y sin espera…

Porque así como lo asolape una vez,
así se asolapara en mí,
hasta que muerto este en una esquina,
con el cuerpo en el piso y el alma elevada
ya no quede rastro de mi,
ni de quien fui…

“Por Dios, no nos maten”

Una mujer conducía su vehículo cerca del lugar donde quemaron el microbús y calcinaron a once personas. Ella miró todo lo que sucedió desde el momento en que el microbús comenzó a arder. “Aquello era el infierno”, dice. Recuerda los gritos de terror. Dice que escuchó el llanto de un niño recién nacido. Los pandilleros disparaban a las piernas a quienes querían huir. Esto es lo que nos contó.
Redacción
Diario El Mundo

De pronto escuché unos gritos despavoridos, horrorosos. Durante toda mi vida, nunca había escuchado algo así.. Eran casi las 7.30 de la noche y con mi vista traté de ubicar el lugar de donde se originaban esas voces desesperadas, macabras. Una luz opaca amarillenta no me dejaba ver con exactitud. Yo pasaba por ahí conduciendo mi vehículo cuando me percaté que algo pasaba. Miré hacia un sector y pude notar que aquellos gritos salían de un microbús aparcado cerca de donde estaba.

Los gritos de terror no paraban. En un momento la calle comenzó a iluminarse. El microbús agarró fuego. Adentro escuchaba los gritos de mujeres quemándose. Suplicaban que alguien llegara a sacarlas de ahí. Pero, sólo Dios podía hacer algo por ellas.

Yo estaba asustada. Temblaba. Como sabía que algo grave ocurría marqué en mi teléfono celular el 911. Pero, fue infructuoso. Ese número sólo salía ocupado. Afuera del microbús al menos tres hombres le echaban gasolina para que las llamas cogieran más fuerza. Se reían como dementes.

Yo sabía que no podía hacer nada. Si me bajaba del carro me habrían matado. De eso estoy segura. Yo sólo me encomendé a Dios. No pude seguir manejando. Me quedé impactada. A lo úncio que atiné fue a apagr el vehículo. Ni en las películas más violentas había visto eso.

Fueron instantes. Minutos. No lo sé. Pero miré como, mientras el microbús cobraba más y más fuego, una mujer salió como volando por una ventana del vehículo. Después me dí cuenta que fue su esposo quien la tiró por la ventana para salvarla de las llamas. Era una señora de la colonia Argentina. Vivía cerca de donde yo resido.

Después miré la silueta de un hombre (era su esposo), quien trató de saltar por una ventana después de ayudar a su mujer. Pero, cuando trataba de hacerlo, varios hombres, con pistolas y fusiles, le gritaron que ya era demasiado tarde. Le dijeron que si lograba salirse siempre moriría por sus balas. Yo escuché aquello claramente. No estaba lejos de aquella monstruosidad aunque estaba, brutalmente, paralizada y mi corazón lo sentía al borde un infarto del susto que tenía.


Minutos de terror

Las llamas crecían. Los hombres seguían echándole gasolina al microbús con la gente adentro. En un instante escuché el llanto como el de un bebé recién nacido.

Eso me impactó más porque esos desgraciados no paraban de reírse de lo que hacían. Todo pasó rápidamente. Todavía tengo los gritos grabados en mi mente. Creo que desde que llegué a ese lugar hasta que los asesinos se fueron pasaron como dos o tres minutos. Ellos querían asegurarse que la entrada del microbús estuviese en llamas para evitar que los pasajeros pudiesen huir.

Vi, con mi corazón recogido y el alma echa pedazos, cómo esa gente murió injustamente. Todos gritaban. Se estaban quemando. Pedían ayuda y nadie llegaba. Yo no me atrevía a mover un dedo después de detener mi auto. Habría sido una locura acercarse ahí porque los asesinos estaban armados.
Eso sí, en medio de todo, uno de los pasajeros tuvo la fortaleza de enfrentarse a los hombres y logró escapar.

Yo ví cuando ese hombre huyó. Incluso, lo conozco. Le llaman el “chino”. Él se tiró por una ventana con el pantalón prendido en llamas. Cuando los hombres vieron que trataba de huir, comenzaron a dispararle. Al final, le pagaron dos o tres balazos en los pies. El pobre hombre gritaba pidiendo ayuda y se arrastraba con sus pies heridos. Se arrastraba para pedir refugio. Creo que logró huir. Lo hizo por valentía o por desperación. Vaya usted a saber.

Aquello era el infierno. Se oían los gritos de la gente quemándose adentro del microbús. Los malditos no paraban de reírse. Seguro estaban drogados. Yo no sé.

Después se fueron corriendo y se llevaron sus armas cuando se aseguraron que el microbús ardía casi completamente.

Cuando el microbús todavía estaba en llamas, llegó un grupo de policías. Ellos comenzaron a auxiliar a las demás personas. Se las llevaban para el hospital. Poco a poco, en medio del infierno, comenzaron a llegar personas. Pese a mis nervios, yo me bajé del carro. Todos llorábamos por lo que estábamos viendo. Se percibía un fuerte olor a carne quemada. Mirar todo eso era horrible,. Provocaba naúseas. Yo me puse a llorar. No podía creer que existiesen seres humanos capaces de hacer una cosa de esas.

Los sobrevivientes estaban aturdidos o quemados. En medio del alboroto choqué de frente con la señora que vi salir volando por las ventanas. Mi sorpresa fue reconocerla. Era de mi colonia. Nos conocíamos.

Yo sentía que me moría. Fue duro saber, poco a poco, que toda esa gente que estaba quemada dentro del microbús eran de mi colonia. Eran mis vecinos.

Después me fui a la casa. No pude dormir toda la noche. Lo que más tengo en mi mente son los gritos de aquel niño, o niña, no lo sé. Le aseguro que era un recién nacido el que se estaba quemando.

Por más que trato de explicar o reproducir los gritos que escuché, es inútil: no puedo, al igual que jamás podré olvidar lo que miré. Todos o casi todos pedían compasión. Uno de ellos les gritaba que, por favor, no lo hicieran, no quemaran el microbús. Decía que tenía familia y que mejor se llevaran lo que tenían. Pero, lo mataron. Este es El Salvador que nadie quiere vivir.

Via Diario El Mundo.

05 marzo 2010

Jovenes Muertos.

Hoy en dia El Salvador es lo que es, como todas las cosas, gracias a los acontecimientos pasados, somos consecuencia de muchos actos y no vamos a hablar sobre que actos, sobre las decisiones que otros tomaron en nombre de cada uno de nosotros, hablaremos del presente y del futuro que un dia sera nuestro presente.

No entiendo porque hablar del pasado, yo soy joven y tengo 22 años de vida, he vivido la gran parte de mi vida en este pais, El Salvador, y no logro entender como otros jovenes de mi misma edad tienen la voluntad de hablar del pasado. No solo del pasado en general, sino, del pasado cruel, sangriento y violento de hace unos 12-13 años atras.
Estos jovenes para mi estan muertos, son jovenes fisicamente, pero no son jovenes reales.

Los jovenes tenemos la dicha de ser esponjas, somos esponjas vamos a un lugar y vivimos, pero a la larga exposicion absorvemos lo que nos rodea, esto no es algo que solo los jovenes lo hacen, lo hacemos todos, pero por la misma naturaleza de ser jovenes no conocemos nada y confiamos en el criterio y la eleccion de los que queremos. Son muy pocos los jovenes que a temprana edad crean un criterio objetivo de eleccion de ideas, gustos, etc.

Lo malo de ser como esponjas, es que muchas veces absorvemos cosas indebidas, juicios que no siempre son los mejores. Son estos los jovenes que corren vidas desembocadas, que emiten juicios erroneos, que son viejos amargados y cansados. Son jovenes muertos.

Nosotros los jovenes tenemos que tener un ojo critico, enterarnos de los motivos. Despertar del sueño y las falsedades. Muchos de nuestros pasados sufrieron y no es momento de quejarse en un rincon y culpar a la sociedad, a otra sociedad diferente a nosotros, al clima, al gobierno o al que esta a la par mia, es momento de quitarnos las venda de los ojos.

Por que no es de sabios descubrir que mientras muchos se limitan a quejarse, lloriquear y sentirse cansados los dias pasan, con ellos nuestra juventud y a la larga con el anhelo de querer cambiar algo.

Si la vida es un regalo, lo es mas la juventud porque nos regalara la frescura de las ideas, la fuerza de querer demostrarle a todos lo que yo puedo hacer, lo que yo puedo cambiar, que yo soy uno y que aunque los demas sean miles no pueden detenerme y no podran detener el cambio que yo hoy le hago a alguien en su vida, ¡un cambio sencillo que quizas un dia haga cambiar a todos mis amigos, a toda la colonia, a todo el pais!